El Clarinos oculta a un entrenador ayudante que se marchó tras una semana sin contrato en el club

El Clarinos oculta a un entrenador ayudante que se marchó tras una semana sin contrato en el club
João Pedro Lemos / CEDIDA

«Respondí a la oferta publicada en ‘Linkedln’ y trabajé como entrenador ayudante en el Clarinos durante una semana, pero estuve sin contrato y no me dieron solución a ese tema. No tuve un alojamiento digno y además estuve oculto para todo el mundo; no se comunicó mi incorporación a la prensa o en los perfiles de redes sociales del club. Trabajé una semana en negro, tanto por no tener contrato como porque nadie sabía que estaba allí», relata, en declaraciones* a BASKET INSULAR, João Pedro Lemos (05/05/1994, Aveiro).

El portugués quería sumar a su trayectoria a la entidad presidida por Claudio García del Castillo, después de ejercer como ayudante en el curso 2018/19 en el SC Beira Mar y en el Imortal BC desde 2019 hasta 2022. En ambos clubes trabajó en categorías U18 y U23; ganando el Campeonato Nacional U18 en la primera temporada.

>> Oferta de trabajo: «El 24 o 25 de diciembre publicaron un anuncio en ‘Linkedln’ para ser entrenador ayudante y yo me postulé. Aunque no eran las mejores condiciones, me pareció una gran oportunidad por poder trabajar alrededor de tres meses en la máxima categoría femenina de España, ni me lo pensé. Imaginas que las cosas van a ser de una forma, pero al llegar allí y vivirlas te das cuenta de que la realidad es bien distinta».

«Yo no tengo agente, traté todo directamente con ellos y sucedió lo que sucedió. Seguramente, con agente las cosas no hubieran sido así ni hubiera viajado sin tener antes el contrato».  

«Sé que recibieron unas dieciséis candidaturas al mensaje, incluida la mía». 

>> Condiciones: «No eran las mejores condiciones porque me dijeron que fuese para allí sin el contrato firmado antes, una situación que luego comenté con entrenadores de mi país y me dijeron que no era normal ir a un club sin antes tener el contrato. Ir sin contrato fue un error mío, pero en todo momento confíe en que era algo que se solucionaría al llegar». 

«Entre las condiciones para incorporarme estaban que el hospedaje, la comida y el traslado interno en la ciudad corrían por mi cuenta. Eso es algo que yo acepté, ahí no puedo recriminarle nada al club, yo fui a Tenerife sabiendo que esas eran las condiciones, aunque no eran las ideales ni las normales en un club profesional. En el contrato que supuestamente me iban a firmar me dijeron que sólo me pagaban el sueldo y que todo lo demás era asunto mío. No me quejo de eso, lo acepté, pero comento que eso fue así». 

>> Contrato: «Siempre me decían ‘la asesoría está tramitándolo’. Estuve una semana allí y preguntaba por mi contrato cada día y todos los días me daban la misma respuesta para un documento que se soluciona en cinco minutos. Llegué el martes 10 y me fui el miércoles 18 y hasta ese día no hubo ningún contrato para mí».

«¿Están una semana para hacer un contrato? ¿Qué asesoría no hace eso en cinco minutos? Es muy raro que no se solucione en una semana».

«Además, un día me contaron algo que es una mentira, ya que me dijeron que tenía que sacarme el N.I.E. (Número de Identidad de Extranjero) y que hasta que no lo tuviese no se podía arreglar el asunto del contrato».

«Sobre el sueldo, me comentaron un valor fijo, pero al final nunca vi si eso se me iba a respetar, ya que nunca vi el contrato». 

>> No se comunicó su incorporación: «Otra cosa que me pareció muy rara fue que mis amigos me preguntaban si yo había sido anunciado a la prensa o en los perfiles de redes sociales del club y eso nunca sucedió. Estuve trabajando en negro, tanto por no tener contrato como porque nadie sabía nada sobre mí ni de mi presencia y trabajo allí. Es algo que no pude entender. Traes a un entrenador extranjero que viene a ayudar a tu equipo y no le dices a nadie que haces eso».

>> Sin coche: «A pesar de que supe que el club, supuestamente, tiene un convenio con una empresa de coches de alquiler (Cicar), para mí no había coche. Una jugadora, Kai James, que vivía cerca del piso de alquiler que encontré, me recogía y me llevaba al entrenamiento». 

>> No viajó a Madrid para el encuentro de la decimoséptima jornada: «No pude ir al partido del fin de semana (Leganés, sábado 14) porque no me inscribieron en la Federación Española antes de ese partido. El viernes, durante el entrenamiento, me dijeron que no podría viajar con el equipo porque hubo un problema con la inscripción en la federación, cuando yo tenía bien toda la documentación. Preparé el partido durante la semana y luego me dicen que no viajaría y siendo el entrenador ayudante de Raquel (Álvarez) me quedé en Tenerife y ella estuvo sola en el banquillo en Madrid. Una situación difícil de entender».

>> Problema en el piso: «Encontré un piso de alquiler en ‘Internet’ antes de viajar a Tenerife, pero me sucedió que no es lo mismo las imágenes que te enseñan del piso en una página web de lo que luego es en realidad. El piso lo busqué yo sólo, por mi cuenta, nadie del club me ayudó».

«Después del entrenamiento del lunes llegué al piso y al ir a la cocina vi que había una plaga de cucarachas e informé al club sobre lo que me pasó y que por favor me buscasen una solución para ese día y me dijeron que eso era problema mío y que tenía que hacerme cargo yo y su única ayuda fue enviarme por ‘WhatsApp’ un enlace de pisos en La Laguna para que yo buscase otro piso. Era una cuestión personal, no profesional. Necesité una solución a lo que me sucedió y en vez de ayudarme me mandaron un enlace. Era algo de ayudar a alguien del club, como yo era en ese momento, que ayudasen a un compañero, pero no se preocuparon por mí».

«Les comenté la situación y les dije que no podía seguir en ese piso y no tenía dónde quedarme y les dio igual y me dijeron que tenía que hacerme cargo yo de eso y les pedí el contacto de alguien o de algún hotel y no me ayudaron. Ahí me di cuenta de que no me estaban tratando de manera correcta y que lo mejor era irme». 

«Al final, tengo que agradecer que aparecieran las cucarachas, ya que hicieron que me diese cuenta de qué clase de personas eran y me ayudaron a tomar la decisión de volver a casa».  

>> Decidió irse: «Después de una semana sufriendo todo lo que sufrí y de que no se me entregase el contrato, decidí irme. Al comunicarles mi decisión me recriminaron en todo momento que el que decidía marcharse era yo, que ellos no me echaban, pero yo no podía seguir en esas condiciones. Me echaron en cara que las cosas no se hacían como las hice yo y que estaba equivocado».

«Me reprocharon que no cumplía con mi trabajo si me marchaba, que yo era quien no cumplía, cuando ellos eran los primeros que incumplían no dándome mi contrato. Me dijeron que eran personas serias, pero luego no eran serios con lo que tenían que serlo. Yo no dejé de trabajar ningún día y no trabajé más porque no estuve en el partido del fin de semana».

«Les pregunté que por qué después de una semana no se había solucionado lo de mi contrato y por qué no había sido anunciado a prensa o redes sociales y a eso no me contestaron». 

«Tuve que pagarme el vuelo de regreso y el miércoles ya estaba en casa». 

>> Con contrato, no se hubiera ido: «Si hubiera tenido el contrato firmado, lo hubiera respetado. Hubiera aguantado el resto de condiciones que acepté para ir al club. Estar ahí de palabra y con esas condiciones era insoportable». 

>> Quedarse más tiempo era malgastar dinero: «Mis amigos, a quienes comentaba lo que me sucedía cada día, me recomendaron que me fuese porque seguir en Tenerife sin contrato en las condiciones en las que estaba era gastar más dinero personal y empeorar mi situación».

«Hubo quien me dijo de quedarme hasta el domingo 22 para ver si me sentaba en el banquillo en el partido contra Jairis, pero no iba a estar en una situación de gastar dinero  e irme a un hotel porque no podía seguir en el piso de alquiler con las cucarachas y que luego no me sentase en el banquillo el domingo, ya que eso no era seguro».

«Cada día que pasa y lo pienso, me doy cuenta de que tomé la decisión correcta, que era la de marcharme». 

>> Surrealista: «Antes de volar desde Portugal a Tenerife ya debería de tener el contrato firmado. Cada día era un problema preguntar por el contrato y nunca se me anunció a la prensa ni tuve reconocimiento de ningún tipo; nadie sabía que estaba ahí, sólo las jugadoras y Raquel Álvarez. ‘Ahí viene el portugués tonto’, estoy seguro de que pensaban eso de mí cada día». 

>> Experiencia negativa: «A pesar de que me ilusioné con la posibilidad que brindaba el trabajo, al final la experiencia no fue nada positiva porque todo fue muy raro. No encuentro a nadie que me diga que algo de todo lo que sucedió en el Clarinos sea normal y lo que quiero es olvidarme de haber vivido eso». 

«Cuento todo esto en BASKET INSULAR porque es la verdad, es la realidad de lo que me sucedió y procuro dar a conocer mi historia para que alguna persona que pueda querer ir al Clarinos tenga referencias de lo que me pasó y eso le ayude a tomar su decisión de si incorporarse al club o no. Es un asunto de ética laboral».

>> Ropa: «Al final, otra cosa. Es la primera vez que me pasa en mi trayectoria deportiva, nunca me ha sucedido antes en otro club. Cuando llegué, me dieron ropa del club, una sudadera y unos pantalones, para usar en los entrenamientos. Cuando les dije que me marchaba su principal preocupación no fue que yo me pudiese ir, fue esa ropa. Me preguntaron que dónde estaba y me indicaron que tenía que devolverla. De hecho, hasta me enviaron un mensaje al móvil con una dirección para que la mande de vuelta ahora que estoy otra vez en Portugal. Para mí, en definitiva, esto de la ropa es una tontería, pero es otra cosa rara más de tantas que viví con el Clarinos».

>> Claudio García: «Mi único contacto con el club, siempre, fue Claudio García, el hijo del presidente. Todas las conversaciones las tuve con él, tanto cuando respondí a la oferta de trabajo, para viajar a Tenerife, como cuando llegué allí y cada día que estuve tratando de saber sobre mi contrato. Las respuestas sobre que mi contrato no estaba hecho y que la asesoría lo estaba tramitando, eran respuestas suyas. Con quien hablé mi problema con las cucarachas en el piso y me envió un enlace para buscar otro piso y no me ayudó en ese tema fue él. No hablé con nadie más».

* Declaraciones abiertas realizadas a este medio de comunicación por su protagonista.

Javier Fernández

Javier Fernández Trujillo (29/10/1980, Santa Cruz de Tenerife) es el director-editor de 'BASKET INSULAR'. Con experiencia en radio, televisión y medios digitales desde 1999.

2 comentarios en «El Clarinos oculta a un entrenador ayudante que se marchó tras una semana sin contrato en el club»

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