Cubeles: «Está en juego la supervivencia de los clubes de base»

Cubeles: «Está en juego la supervivencia de los clubes de base»
Ramón Cubeles - María Pineda / BASKET INSULAR / Instragram: @mariapinedaa_ / @shotmvp

ALGUNAS CONSIDERACIONES SOBRE LAS CONSECUENCIAS DE LA SITUACIÓN DE PANDEMIA SOBRE EL BALONCESTO Y LOS CLUBES DE FORMACIÓN

«Lo primero que nos viene a la cabeza al hablar de las consecuencias que la pandemia sanitaria ha traído al baloncesto formativo es la falta de ánimo general, la pérdida de hábitos y la influencia tan negativa que está teniendo en el quehacer diario de jóvenes en edades “peligrosas”, quienes, de repente, han visto alterada completamente su rutina diaria, con las mañanas libres (en muchos casos sin los padres en casa), clases que terminan a las 20:00 horas y ausencia de actividad deportiva o cultural que les atraiga a partir de ese horario.

En lo referente a los clubes, se han visto en la imposibilidad material de poder asumir unos gastos que se mantienen inalterables (federativos, material deportivo, gratificaciones a sus técnicos…) con la drástica bajada de ingresos que se ha producido (imposibilidad de poder seguir contando con los pequeños sponsors –a los que tanto tiene que agradecer el deporte de base y que, ahora, no pueden contribuir por la situación económica y de incertidumbre que se vive-, suspensión de actividades que tradicionalmente ayudan a la vida de los clubes (campus, torneos, etc.) y, lo más grave, abandono de un elevado número de deportistas provocado tanto por todo lo expuesto como por los temores de los padres ante una situación con continua información contradictoria que llega desde autoridades y federaciones, así como por el “atractivo de la calle” a determinadas edades y al que, entre unas cosas y otras, se ha empujado a los jóvenes. A este respecto, indicar que, sólo en la Federación Tinerfeña de Baloncesto, son alrededor de cien equipos los que este año no compiten (alrededor de 1200 jugadores/as).

Ante este panorama, sorprende enormemente la falta de reacción de las diferentes instituciones relacionadas (y responsables) de nuestro baloncesto de base.

– Comenzando por la Dirección General de Deportes, que no ha articulado medida alguna dirigida a ayudar al deporte de base.

Se podrá decir que, en la situación económica que se está viviendo, debe tener prioridad el gasto en asuntos sociales. Sin duda así es, pero ¿acaso no es un asunto social la labor que hacen cientos de clubes con nuestros jóvenes?

Durante los últimos once meses, en ocho no ha habido competición oficial, y desde agosto de 2020, las ligas regionales de las diferentes categorías han cambiado su formato para disputarse en sus primeras fases en ámbito insular. ¿No es posible con esa cantidad de dinero que la Dirección General de Deportes destinaba a ayuda en los desplazamientos arbitrar alguna medida de colaboración con los clubes?

– Respecto al Cabildo Insular de Tenerife, hemos tenido que leer repetidamente que la ayuda a los clubes de base se ha triplicado. Sin embargo, basta mirar la cuantía de las mismas, publicadas por la propia institución insular, para comprobar que no sólo no es así, sino que la mayoría de los clubes reciben menos de lo que lo hacían hasta ahora. Esto viene dado por los criterios de reparto, modificados este año, que sorprenden por castigar a los clubes que más chicos/as tienen (?) al otorgar 1 punto en el baremo a cada deportista, pero sólo 0’5 a partir de 100 deportistas en el club, que, en cambio, se van hasta los 3 puntos de valoración en deportes como el ciclismo y, aún más, en otros como vela, hípica, etc.

Igualmente flagrante resulta la enorme desigualdad existente entre la cantidad destinada al deporte de élite (sólo basta mirar la cantidad destinada a la Ciudad Deportiva del CD Tenerife que, aunque para muchos es el equipo representativo, no deja de ser, no lo olvidemos, una Sociedad Anónima) respecto a la que se dirige a los clubes de base.

– Respecto a las Federaciones, éstas parecen vivir ajenas a la realidad actual de los clubes a los que representan y que, no lo olvidemos, son sus propietarios. La Federación Insular de Baloncesto no ha tomado, prácticamente, ninguna medida específica dirigida a permitir la subsistencia de los clubes de formación. Recientemente, a petición de bastantes clubes, la Federación se ha visto en la obligación de celebrar una Asamblea General Extraordinaria con el tema de la situación que vivimos como eje de la misma, si bien como medida concreta sólo se ha hablado de enviar una queja por escrito al Cabildo Insular de Tenerife con el fin de que modifique los criterios de subvención, lo cual está, como decíamos, bien, pero es claramente insuficiente.

La Federación, como representante y canalizador de la opinión y problemática de los Clubes, propietarios de la misma, ha debido llevar el liderazgo de una lucha que es de todos éstos, y, en cambio, la única preocupación que se advierte una y otra vez, es echar a andar las competiciones cuanto antes y de la forma que sea, dándose el caso, incluso, de haber programado y reprogramado encuentros cuando las autoridades municipales y autonómicas mantenían la prohibición de disputar partidos.

Sin duda, todos queremos jugar, pero, con la responsabilidad que tenemos los clubes de cara a los chicos/as y las familias que nos confían parte de su educación, tenemos la obligación de hacerlo en las condiciones más seguras posibles, sin prisas, respetando las indicaciones sanitarias.

– Finalmente, la Federación Canaria de Baloncesto tampoco ha mostrado la sensibilidad que los clubes, no lo olvidemos “dueños” de la misma, esperan. Medidas muy simbólicas como reducir los costes de los auxiliares de 24 segundos (un ahorro de menos de 10 euros por partido) se ha de ver llegar como ayuda a los clubes. Realmente no es así.

Si no hay auxiliar, no es una ayuda que no se cobre por ello, simplemente es que no se cobra por un servicio que no se presta. Recientemente, se ha abandonado la histórica sede de la calle Rafael Hardisson para trasladarse a la de la Federación Insular de Tenerife con el fin de disminuir costes (alquiler, agua, luz, etc) lo cual, a priori, parece buena iniciativa ante esta crisis.

Sólo una cuestión a este respecto: La sede de la Federación Insular de Baloncesto es de los Clubes de Baloncesto de Tenerife quienes adquirieron en propiedad la misma mediante una derrama propuesta por la Federación que encabeza Rafael González y a éstos ni se le ha consultado su conformidad ni se les ha indicado en qué va a repercutirles económicamente el ahorro de unos 12.000 euros anuales que la Federación Canaria no va a tener que gastar. ¿Se nos va a rebajar algún coste, arbitrajes, licencias?…

Aparte, hay otras medidas que se antojan inmediatas:

* Se ha informado repetidamente de que, a la salida de Manolo Gómez, anterior presidente de la Federación Canaria, las cuentas arrojaban un saldo de unos 200.000 euros. ¿No es, la actual, una situación lo suficientemente grave como para hacer uso de los mismos en beneficio de sus dueños, los clubes de baloncesto canario?

* El pasado año, tras no poder entrenar, ni competir, en el periodo marzo a mayo por el confinamiento y, tras éste no haber competición los meses de junio, julio ni agosto, los seguros médicos obligatorios (55 euros por jugador, técnico, delegado, etc.) no se pudieron usar bastantes meses. Tras pedir los clubes a la Federación que gestionase ante la Compañía Aseguradora la devolución de la parte proporcional, sólo se ha conseguido un descuento de 5 euros en el precio de esta temporada 2020/2021 (que con el parón que la propia Federación ordenó en entrenamientos y partidos a instancias de la Dirección General de Deportes durante el mes de diciembre y la práctica totalidad de enero ya ha superado nuevamente el porcentaje de imposibilidad de uso). Indicar que el contrato con la Aseguradora tuvo que renovarse este verano y se ha hecho con la misma compañía que el anterior.

* Cuando todos los Clubes están obligados a reducir de manera drástica sus presupuestos, medidas como la de reducción temporal de personal (no olvidemos que en ocho de los últimos once meses no ha habido posibilidad de competición) parece, desgraciadamente, una cuestión obligada.

* Finalmente, Cabildo Insular de Tenerife y algunos Ayuntamientos, por ejemplo el de Santa Cruz de Tenerife, aún no han abonado a los Clubes de base las subvenciones correspondientes a la temporada 2019/2020. Las Federaciones, en cambio, han facturado ya el primer trimestre de la presente temporada (en algún caso esta facturación TRIMESTRAL ya supera con creces el importe de la subvención ANUAL a percibir desde ambas instituciones por los Clubes).

Esta situación, lógicamente, sólo tiene dos vías de solución:

A) Los clubes tienen que poner dinero de sus directivos para poder pagar esos gastos facturados.

B) Las Federaciones tendrán que esperar para cobrar hasta que los Clubes reciban la subvención 2020/2021, allá por el mes de febrero del año 2022.

Sin embargo, y como apuntábamos anteriormente, ni una ni otra institución ha entendido como necesaria la adopción de medidas extraordinarias para paliar los efectos de la COVID-19 en el deporte formativo en nuestra ciudad ni nuestra isla.

Como se puede deducir fácilmente, las expectativas son realmente malas e, incluso, el hastío está más que justificado. Sin embargo, siempre hay algunas consecuencias positivas que extraer de las situaciones más adversas. La primera que se nos viene a la cabeza es la cantidad de personas que, de forma prácticamente altruista, están luchando por mantener con vida a los Clubes de base de Tenerife, diferenciándose claramente de aquellos que están en nuestro deporte exclusivamente como medio de generarse unos ingresos, en algunas ocasiones, incluso, con varios cargos, cuando menos, difícilmente compatibles.

La segunda es que esta situación permite poner a la luz el absoluto abandono en el que se encuentran los clubes, tanto desde el punto de vista económico como de apoyo en el día a día por parte de algunos Ayuntamientos dónde conseguir horas de entrenamiento, un lugar dónde poder atender a los padres, un espacio dónde guardar el material etc. son presentados como objetivos inalcanzables.

La tercera, y no menos importante, es la constatación de que los Clubes deben superar sus diferencias (dejándolas en el ámbito de la competición) y caminar de la mano para defender sus intereses comunes, no esperando demasiado de lo que no hagan por sí mismos.

En resumen, que quizá ha llegado el momento de dejar de “mendigar” (subvenciones ridículas que llegan con un año de retraso, ausencia de instalaciones, tratos de favor a la hora del reparto de las mismas,…) y dignificar lo que hacemos, que es, nadie lo dude, un beneficio social prioritario, la atención a los jóvenes en su tiempo libre y actividades lúdico-deportivas que, por Ley, le corresponde a las instituciones públicas, motivo por el que, al delegarlas en los clubes de base, se ven obligadas a subvencionarlos.

¿En serio alguien piensa que si no existieran éstos y tuvieran que hacerlo directamente las instituciones sólo se gastarían lo que ahora nos dan?. Lo que está en juego es la supervivencia de los clubs de cantera. No podemos seguir pensando en que una situación excepcional como las que no toca vivir va a resolverse con medidas normales».

>>Texto: Ramón Cubeles, entrenador superior de baloncesto y presidente del Club Baloncesto Unelco; envíado a ‘Basketmanía’.

Basket Insular

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