Entrevista | Corina ‘showtime’ Suárez, haciendo realidad el sueño americano

Entrevista | Corina ‘showtime’ Suárez, haciendo realidad el sueño americano

Corina Suárez Tudela (11/07/2001, Santa Cruz de Tenerife) anotó sus primeros puntos en 2012 en los aros del Colegio Pureza de María, donde empezó a mostrar maneras y a ser convocada por la Federación Canaria. En 2014 llegó al Real Club Náutico y ahí explotó como jugadora, traduciéndose su progresión personal en éxito colectivo, pudiendo celebrar dos campeonatos insulares y un subcampeonato a nivel regional, además de disputar dos nacionales. En 2019 fichó por el Tenerife Central, en edad júnior, aunque debutó en categoría sénior disputando la Primera División Autonómica. Fue entonces cuando pudo hacer realidad el sueño americano y voló hasta Kansas y jugó en el equipo de la Universidad de Garden City. Ahora, comenzará un nuevo curso en Arizona, donde seguirá estudiando Terapia Deportiva.

“La idea de jugar en Estados Unidos siempre fue mi sueño desde pequeña”, confiesa, en declaraciones a ‘BASKET INSULAR’, donde además relata su experiencia de haberse quedado en el país norteamericano en medio de la situación derivada por la crisis sanitaria.

BASKET INSULAR: ¿Cómo están las cosas en Estados Unidos con la situación mundial que estamos viviendo debido a la crisis sanitaria? ¿Cuál es tu situación personal?

CORINA SUÁREZ: “Estoy en Denver, Colorado, en casa de una compañera de equipo y su familia. El tema del Coronavirus aquí se lleva bastante mejor de lo que dicen las noticias que llegan a España. La gente se toma en serio las medidas de Sanidad y las impuestas por el Gobierno de la ciudad de Denver, además de las normas generales dictadas por el presidente de los Estados Unidos. Hay una ley en Colorado que te obliga a llevar la mascarilla en sitios públicos, si estás en lugares públicos siempre hay toallitas desinfectantes en todos lados para limpiar lo que vayas a usar, por ejemplo el carrito de la compra o los aparatos de gimnasios. De todas formas, siempre hay alguien que se encarga de desinfectar todo”.

“Cuando tuvimos el brote más fuerte esto fue una locura. Es cierto que aquí las casas están preparadas para la gente se quede en ellas y tener cosas que hacer, debido a las fuertes tormentas que se viven a lo largo de todo el año, sin embargo, me costó mucho estar de confinamiento. Me considero una persona bastante activa y me gusta salir a la calle dar paseos, ir a entrenar, estar entretenida fuera de casa básicamente, y hubo un punto en el que ya no sabía qué hacer y me estresaba. Gracias a Dios, la cosa ha mejorado bastante y con precaución puedo ir al gimnasio a entrenar y hacer un poco de vida ‘normal’. He conseguido un trabajo limpiando coches de lujo, he hecho más amigas y ya me sitúo un poco más en Denver. Además de la situación del virus, he vivido todo el movimiento racista que se da en los Estados Unidos, lo cual me ha hecho cambiar bastante sobre mi forma de ver la vida, ya que vivo con una familia de color, pero me siento como uno de ellos”.

BI: Con esta situación, ¿por qué seguiste en Estados Unidos y no volviste a Tenerife?

CS: “En Marzo el Coronavirus estaba en su mayor punto de contagios. En Estados Unidos las universidades tenemos una semana de vacaciones, que se llama ‘spring break’, e iba a venir a Colorado a pasar las vacaciones con mi amiga y su familia. Una vez llegué a Denver las universidades hicieron el comunicado de que no podríamos regresar a las instalaciones hasta mayo para recoger nuestras pertenencias. Fue un momento de mucho estrés para mí porque veía a todo el mundo irse a sus países y regresar a casa y yo quería hacer lo mismo. Hablé con mis padres para sacarme un billete a Tenerife de un día para otro. Luego, viendo que las fronteras de los países estaban cerrando y los que hacían las conexiones con Estados Unidos tenían los peores contagios a nivel mundial tuve miedo de contagiarme o quedarme tirada en cualquier país y entonces decidí esperar a que todo mejorase. A mediados de abril me llegó el rumor de que si regresaba a España posiblemente no me dejarían volver para el curso siguiente y tuve que tomar la decisión de quedarme. Fue una decisión muy difícil porque tras nueve meses sin estar con mi familia y amigos lo que más quería era volver a casa para estar con ellos. Por un momento se me cayó el mundo encima, pero me di cuenta de la gran experiencia que estaba a punto de vivir y que posiblemente no mucha gente de mi edad tiene esta oportunidad. Hoy en día echo de menos estar en mi ‘islita’, pero le he cogido el gusto a la vida americana”.

BI: ¿Cómo surgió que fueses a hacer los estudios universitarios a Estados Unidos?

CS: “La idea de jugar en Estados Unidos siempre fue mi sueño desde que era muy pequeña. Cuando le preguntas a un niño qué quiere ser o hacer de mayor y te responden que quieren ser policía, bombero, médico o profesor, yo siempre dije que quería una beca deportiva y estudiar en una universidad en Estados Unidos. Mucha gente se reía cuando les decía eso o pensaban que lo decía en broma, pero nunca me rendí y la gente que me subestimaba me daba más fuerzas para hacer realidad mi sueño”.

“Tuve entrenadores que me ayudaron a crecer como jugadora, como Lidia Mirchandani y Ricardo González que fueron mis entrenadores durante muchos años. Entrenábamos por las tardes después del colegio, los fines de semana, algunos días antes de los partidos, en verano, en carnavales, en semana santa, navidades… Mis amigos siempre me invitaban a salir pero estaba muy ocupada trabajando para ser la jugadora que soy hoy en día”.

“Fue un sacrificio muy duro y había días que lloraba porque veía que me esforzaba más que nadie y no veía la recompensa. Cuando llegué a tercero de la ESO supe que tenía que ponerme las pilas académicamente y empezar a prepararme la selectividad americana. Los estudios, sumados a mis esfuerzos deportivos, me dejaban con muy poco tiempo para descansar y en aquel entonces hacía Karate también, así que tuve que aprender a organizarme muy bien”.

“Me puse en contacto con W2A (empresa de asesoramiento integral a familias de estudiantes y estudiantes-deportistas interesados en continuar su formación universitaria y, en su caso, su trayectoria deportiva en modelos universitarios internacionales) y ellos me facilitaron el material de inglés para estudiar, además se encargaron de hacer un vídeo de ‘highlights’ para que las universidades lo pudieran ver. En Estados Unidos se valora mucho ser deportista y muy buen estudiante, así que me puse las pilas y acabe mi bachillerato con unos de los mejores expedientes en mi instituto. El último año tuve que dejar el Karate, aunque llegué a cinturón negro primer Dan. Ahí pude centrarme en la selectividad americana, en la EBAU y en entrenar baloncesto cada día. Viajé tres veces a Las Palmas de Gran Canaria para realizar los exámenes. Afortunadamente, salieron como quería y ya no tenía que preocuparme más por eso”.

“A mediados de noviembre las ofertas empezaron a llegar: dos en Kansas, Mississippi, Florida, Iowa y Texas. Fue bastante difícil decidirme por una universidad porque todas ofrecían beca completa, algo que según la compañía W2A era muy raro de ver. Acabé decantándome por una universidad en Kansas, Garden City Community College, porque me llamó bastante la atención por la emoción que la entrenadora me transmitía. Sin embargo, este año, debido a varios temas con el equipo, decidí cambiarme de universidad y tras mi primer año jugando ahí volví a tener universidades interesadas en mí como algunas en Tennessee, Colorado, New York, Kansas, Arizona o Chicago; tuve que volver a tomar otra decisión complicada. Uno de los beneficios de haberme quedado aquí en épocas de COVID fue que las universidades podían ofrecerme beca completa. Me decante por una universidad en Arizona debido a que la entrenadora vio en mí la verdadera jugadora que soy. Así que continuaré mis estudios en Terapia deportiva en Cochise College”.

BI: ¿Cómo valoras la experiencia del curso pasado?

IMG_0806CS: “El equipo de baloncesto femenino de Garden City Community College fue un tanto ‘delicado’, no fue la experiencia que yo esperaba. Jugamos en Primera División de NJCAA y la verdad es que éramos un equipo muy bueno, con jugadoras de nivel, pero nuestro problema fue no ser un equipo. Por otro lado, fue complicado para los entrenadores enfocar a quince jugadoras con distintas situaciones en un mismo camino. Muchas lo hicieron aún más complicado con el consumo de drogas, alcohol y peleas. Como Equipo llegamos a los ‘playoffs’ de Conferencia y fuimos eliminadas en cuartos de final. Fue difícil seguir compitiendo tras las vacaciones de Navidad, ya que despidieron a nuestros entrenadores y acabamos la liga con el segundo entrenador del equipo masculino, que nunca había tenido experiencia como primer entrenador, y la asistente era la segunda entrenadora del equipo de voleibol, que, efectivamente, no sabía nada de baloncesto. Debido a los problemas con las drogas acabamos siendo ocho jugadoras. Individualmente, fue un buen año. Fui titular en la mayoría de los partidos con una media de veinticuatro minutos por partido y cumplí otro de mis sueños: ganar un partido con un triple en los últimos segundos y meter al equipo en ‘playoff’; una sensación que todavía me pone los pelos de punta”.

“De este año sacó muchas experiencias que me han hecho aprender que hay que trabajar duro sin importar la situación porque lo que trabajes será para mejorarte a ti mismo y te ayudará en un futuro. Además, también aprendí que el baloncesto es un deporte de equipo y no importa lo buena jugadora que seas, si no juegan en equipo no son nada”.

“Además, fui reconocida como de las mejores estudiantes internacionales de la universidad, acabando el curso son una media de Sobresaliente”.

BI: ¿Cuáles son tus expectativas para el próximo curso?

CS: “Como ya dije, en este segundo año he cambiado de universidad y jugaré en la Cochise College de Arizona, que compite en la Primera División de NJCAA y ha ganado varios títulos nacionales en los últimos años. Mis expectativas son altas porque somos varias jugadoras europeas y la entrenadora confía en que este año podremos traer el título nacional a Arizona”.

BI: ¿Cuántos años pretendes estar en Estados Unidos?

CS: “Me gustaría acabar mi carrera universitaria en Estados Unidos, así que estaré aquí aproximadamente cinco años.

BI: ¿Después volverías a España?

CS: “Sí, volvería a España, pero Estados Unidos es el país de mis sueños y me encantaría poder vivir aquí, aunque sé que es muy difícil”.

BI: ¿Tu idea es llegar a ser jugadora profesional?
CS:
“El baloncesto me apasiona y cuando juego feliz es cuando mejor me siento. Por muy duro que sea a veces el camino siempre encontraré la forma de jugar al baloncesto y espero que sea por mucho tiempo”.

BI: ¿Cómo comenzaste a jugar?

CS: “La verdad que el baloncesto no fue mi primera opción. Me considero una chica ‘multiatleta’, he probado y practicado muchos deportes a lo largo de mi vida. Empecé con en fútbol cuando estaba en La Pureza y cuando mis amigos cambiaron de deporte yo fui con ellos a baloncesto y era algo que se me daba bien para ser tan pequeña. Creo que fue porque lo que más me gustaba ver eran videos de ‘Magic’ Johnson, Larry Bird y Michael Jordan, se puede decir que aprendí de los mejores. Me gusta la forma de jugar diferente, hacer cosas arriesgadas que no sean normales, he escuchado a muchos llamarme ‘showtime’. Todavía me acuerdo cuando en minibasket en un entrenamiento tire un cañito a una compañera y me pusieron a correr el resto del entreno porque era una falta de respeto hacia ella, pero luego lo volví a hacer en un partido y me felicitaron, es un bonito recuerdo de mi estilo de juego”.

BI: ¿Qué recuerdas de tus inicios en La Pureza?

CS: “La pureza fue una buena experiencia. Éramos un equipo que no era el mejor de la liga, pero que siempre salía a jugar y disfrutar del baloncesto como un equipo. Vivimos varios Campeonatos de Canarias en los que hicimos un buen papel. También agradezco la confianza y apoyo que hasta el día de hoy me han dado Eugenio Baquero, Javier Brito y Jesús García.

BI: En 2014 fichas por el Real Club Náutico de Tenerife

Screenshot_20200823-070710_InstagramCS: “Decidí cambiarme de La Pureza al Náutico para crecer como jugadora. Hay un punto en el que el baloncesto en el colegio es una actividad extraescolar y sabía que para llegar a donde quería tendría que dar el siguiente paso. Decidí ir al Náutico porque además de ser socia del club el equipo que se estaba formando tenía muy buena pinta. Los dos primeros años fueron los mejores, éramos un buen equipo y disfrutamos jugando; además competimos contra el campeón de Canarias de toda la vida, La Salle. Los dos últimos años no fueron tan buenos, no disfrutaba del baloncesto, no quería ir a entrenar, y tuve un gran problema de ver que no sólo tienes que luchar contra tus rivales, también contra tus propias compañeras de equipo por temas de egos de sus padres y manipulaciones en la directiva”.

BI: Antes de la experiencia americana decides fichar por el Tenerife Central

PHOTO-2020-07-21-18-01-27CS: “La verdad es que fichar por el Tenerife Central nunca estuvo en mis planes, pero tras dos años detrás de mí quise probar con ellos. Alejandro Román confiaba mucho en mí y me permitía hacer mi juego. Para mí esa última temporada fue la mejor, teníamos un equipo en el que nadie confiaba que pudiéramos hacer algo, pero callamos muchas bocas. Las compañeras son las mejores que he tenido y sabían el concepto de un equipo y cada una aportaba lo mejor de sí y además daban de más para salir a ganar cada partido sin importar quién estuviera delante. Aprendí mucho de cada una de ellas y me dieron la fuerza y el apoyo que nunca antes ningún equipo me había dado y me vino genial para mi nueva experiencia en los Estados Unidos”.

BI: ¿Cómo ves el baloncesto femenino en Tenerife y las posibilidades de ser una jugadora de larga trayectoria?

CS: “Pregunta complicada. Desde mi punto de vista, el baloncesto en las islas se ha convertido en un negocio y se han olvidado de la formación de jugadoras canarias. Lo digo por experiencia. Como dije anteriormente, para mejorar mi técnica individual tuve que hacerlo fuera de la Isla en mi tiempo libre y con personas externas a mi equipo. Posiblemente, es difícil llegar a un nivel alto en la Isla por las razones que he dado, y es una pena, la verdad”.

  • Fotografías cedidas a ‘BASKET INSULAR’ por Corina Suárez

Javier Fernández

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